Vamos mi Pucela


Vuelve el equipo aspirina
Febrero 7, 2008, 12:11 pm
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La semana pasada visitamos al Deportivo, que se encontraba en puestos de descenso y con problemas en el vestuario, y ya ha salido del descenso después de ganar al Betis el sábado.

El domingo tocaba jugar contra un Valencia en crisis, 9 partidos sin ganar y sólo dos goles marcados, con los números que había hecho Koeman desde su lelgada irían últimos. ¿Y qué pasó?

Para desgracia del Valladolid, lo de siempre que juega contra un equipo en este estado. Perdió y le insufló un poco de aire a un equipo que se había convertido en rival por el descenso, no por jugadores pero sí por equipo.

El Valladolid dominó toda la primera parte con el consentimiento del equipo ché. El Valencia se plantó en su campo a esperar que le atacaran, para salir con la velocidad de Villa, Mata y Joaquín.

EL Pucela tocaba y tocaba en su campo, al igual que la semana pasada ante el Depor, sin ninguna profundidad. De nuevo el centro del campo estuvo lento y espeso como para desarbolar la defensa contraria. Quizá Mendilíbar debería pensar en buscar alguna solución (llámese Borja) para dar mayor creatividad al juego.

Las bandas lo intentaban, pero no les salía. A Sisi se le vió motivado contra su equipo, pero con el paso del tiempo se fue diluyendo hasta que le cambiaron en la segunda parte por Kome. capdevila tampoco estuvo muy afortunado en sus intentos.

Así el Valladolid gozó de pocas ocasiones, y las que tuvo las paró Hildebrand, que eligió nuestro estadio para reivindicarse. Debió ser el efecto a la pregunta que hizo la directiva valenciana sobre Asenjo en la comida previa al encuentro.

En la segunda parte el Valencia salió con más ansias de victoria, así que se fue hacia arriba aunque sin excesivos alardes. El Valladolid seguía dominando la pelota, pero ahora era el Valencia el que aportaba las escasas jugadas con peligro.

En una de éstas Marchena se disfrazó de Laudrup y metió un pase perfecto hacia Mata por encima de la adelantada defensa blanquivioleta. El extremo la metió por el corto con toda la clase que atesora.

Si el partido ya estaba complicado para el Valladolid con este gol y su ineficacia atacante, más difícil se puso unos minutos después. Marcos se confió en un balón que era suyo y Arizmendi, que acaba de entrar al campo por Joaquín, se la robó. El disparo del delantero tropezó en García Calvo, con la mala suerte de que le volvió al valencianista, que esta vez pasó atrás para que Villa rematara a puerta vacia.

A partir de ahí fue un querer y no poder del Valladolid. Y el temporal que sufría el campo, con una lluvia torrencial y fuerte viento no ayudaba al equipo.

Así que segunda derrota consecutiva y ahora nos toca rendir visita al líder, invicto en el Bernabéu desde hace un año. Pero tenemos (¡debemos!) que fijarnos en el Almería y saber que no hay nada imposible. Como dice el conocido dicho futbolístico: las estadísticas están para romperlas.