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Y lo será durante mucho tiempo. Con el partido jugado ante el Murcia, Marcos se convirtió en el jugador que más veces ha vestido la camiseta blanquivioleta en la historia del club, con 375 partidos, superando a Pepe Moré, otro de los históricos del club.
Y la marca se le puede quedar pequeña al lateral zurdo, ya que todavía le resta un año de contrato. Y visto lo visto esta temporada, en la que está cuajando buenas actuaciones y es de los jugadores con los que más cuenta Mendilíbar, todavía tiene gasolina para rato.
El siguiente objetivo en la lista de récords pucelanos a batir son los 341 partidos de Minguella en primera división con el equipo pucelano. Todavía le quedan 40 partidos para alcanzarle, así que el capitán lo entregará todo en el campo -como siempre, unas veces con más acierto que otras- para que el equipo mantenga la categoría este año y así poder asaltar ese récord el próximo año.
(Éste va dedicado a vosotros, mamones
)
En un partido horrible, dominado por la tensión que tenían los dos equipos por salir de sus malas rachas, el Valladolid se llevó el gato al agua. No podía fallar ante un rival directo e insuflarle vida a un equipo que ahora mismo está muerto, como ya hizo ante el Deportivo.
Gracias a esta victoria en La Condomina -estadio bendecido para los vallisoletanos: tres partidos, tres victorias- el Pucela hunde en la tabla al Murcia y asoma la cabeza hasta el décimoprimer puesto de la clasificación. Sigue a cuatro puntos del descenso, pero en una jornada en la que ganaron varios equipos de la zona baja no se podía permitir un tropiezo tan grave.
Respecto al partido, no hay mucho que contar. Mendilíbar contó con gente poco habitual en defensa, a ver si cortaba la sangría de las últimas jornadas. La inclusión en el equipo de Cifu e Iñaki Bea dió mayor seguridad al equipo, aparte de ganar en pelotazos y despejes. Pero el objetivo de no encajar goles se cumplió sobradamente, es más, ni un solo tiro de los murcianos fue entre los tres palos. Si exceptuamos un centro-chut de Peña que se envenenó hasta dar en el larguero, Asenjo vivió una de sus tardes más tranquilas.
La defensa cumplía su objetivo con facilidad, también ayudada por la inoperancia atacante del Murcia, pero en ataque la cosa se complicaba. El entrenador vasco dió entrada a Vivar Dorado por Víctor, o quizás era Borja el que debía ocupar esa posición, o a lo mejor los dos mientras Álvaro Rubio cubría sus espaldas. Tal fue el desorden en el medio campo que todavía no sabemos quién jugaba dónde. Todo ésto derivó en un juego lento, sin sorpresa, que ni abría bien a las bandas ni rompía por el centro.
Borja perdía con malos pases cada balón que recuperaba, y Vivar ralentizaba el balón hasta casi dormirlo, con un Rubio que no pasó de correcto. Y las bandas tampoco ayudaban demasiado. Aguirre, otra novedad en el once sustituyendo a Sisi, lo intentaba, pero se liaba en jugadas personales y en su falta de ritmo competitivo, y Sesma tenía uno de sus días malos, en los que cualquier balón sencillo de controlar él lo dificultaba hasta perder la oportunidad de sorprender.
Así se gastó la primera parte, sin nada interesante que contar hasta el minuto 41, cuando un centro pasado llegó a Sesma, que intentó rematar y le salió un pase perfecto a Llorente, que solo en el primer palo remató a placer. Ya lleva 13 goles en liga y ha marcado los últimos nueve goles del Valladolid, demostrando que, por muchos defectos
que le quieran sacar sus detractores, el equipo se sostiene gracias a su efectividad y trabajo.
La segunda parte no tuvo mucho más. El Valladolid se resguardó en su área en busca de un gol al contrataque que sentenciara y el Murcia seguía negado en ataque. El gol de la tranquilidad para los blanquivioletas pudo llegar en un mano a mano que falló Llorente ante Notario, pero ya sabemos que al delantero vasco no le gustan los goles fáciles, sin lucha ni agonía. O en otro ataque en el que el propio Joseba cedió a Sesma, que en un alarde de generosidad centró para que rematara un Aguirre fundido que no llegó.
Y ése es otro de los lunares de Mendilíbar, a pesar de que Aguirre estaba agotado, tardó más de 20 minutos en hacer el primer cambio, y encima fue Sisi por Llorente. Y cuando el partido estaba para que entrara Manchev a sentenciar con otro gol, dió entrada a Óscar Sánchez y Baraja, para acabar con Sesma de delantero centro.
Al Murcia sólo le quedaba el recurso de colgar balones al área pucelana con la entrada de Iván Alonso, pero ni por ésas consiguió probar a Asenjo.
El juego del Valladolid no fue un compendio de virtudes, pero lo que importaba era ganar, conseguir los tres puntos y alejar al rival en la clasificación, así que aunque se podía haber hecho mejor, el objetivo se cumplió. Y al final de la temporada nos acordaremos de los tres puntos, no de la forma en que se consiguieron. La salvación está un poquito más cerca.
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Los dos defensas titulares ni siquiera han entrado en la lista de convocados para el partido contra el Murcia de mañana. Todo parece apuntar a que Cifu e Iñaki Bea serán los encargados de sustituirles.
Da la casualidad de que ambos jugadores están pendientes de renovar su contrato con el Valladolid. Esperemos que no sea una forma de presionarles, ya que el Pucela no está ahora mismo en una situación demasiado cómoda como para jugar con los resultados, y mucho menos ante un rival que está en descenso y que podrían dejar a ocho puntos.
Ya sea al representante del jugador o al propio club, se ve que hasta final de verano a Sergio Asenjo no le van a faltar pretendientes lejos de Valladolid.
Ya se sabía por boca de Carlos Suárez que el Valencia había preguntado por el portero palentino en la comida de clubes que tuvo lugar antes del partido de liga, a lo que el presidente respondió emplazándoles a la cláusula de rescisión. En estos días ha aparecido en el diario AS en la que figura que Asenjo no es del gusto de Koeman, lo que había tranquilizado a los seguidores blanquivioletas.
Pero ahora ha salido el representante de Asenjo confirmando que el Zaragoza le ha preguntado por el joven guardameta. Así lo reconoce Fernando Redondo en Marca, pero a la vez llama a la calma, asegurando que su representado está perfectamente en Valladolid, donde ha crecido futbolísticamente y cuenta con minutos para seguir haciéndolo.
Aunque sólo sea ligeramente, el empate logrado por el Valladolid le permite alejarse del descenso y cortar la mala racha de resultados que venía encadenando. Además recuperó el juego que le ha traído hasta aquí, aunque únicamente fuera en la primera parte.
La primera buena noticia se produjo en la alineación, ya que volvieron al equipo Sesma y, sobre todo, Borja. Hacía varios partidos en los que se veía que el medio campo necesitaba un cambio, más velocidad y sorpresa, y éso es justo lo que aporta el gallego, además de mucha más consistencia defensiva y anticipación.
Los pucelanos controlaron completamente la primera parte del partido, enla que el Mallorca no se acercó apenas al marco de Asenjo, ya que volvió la presión ordenada y efectiva que ha caracterizado al Valladolid durante casi toda la temporada.
Borja y Álvaro Rubio controlaban el medio campo y el balón, las bandas se mostraban incisivas, la primera ocasión clara fue para Marcos, que disparó alto desde dentro del área; y la defensa no pasaba apuros. Pero el Pucela se atascaba en el mismo sitio de siempre, en el más importante: en el área rival.
De momento Llorente es el único que está aportando gol al equipo. Nadie ha tomado el relevo de Víctor, que se encuentra en un claro bajón de juego aunque lo está recuperando poco a poco, y el equipo lo nota. Las bandas no consiguen poner un centro bien, y cuando lo ponen o es demasiado pronto y Llorente no ha llegado o es demasiado tarde y se ha pasado.
Una muestra de la dificultad del equipo para marcar es el gol, conseguido tras una serie de rebotes en el área después un saque de esquina. Tuvo que ser Llorente, ahora mismo pichichi nacional por delante de Raúl y Güiza, el que empujara el balón a las redes definitivamente.
La primera parte no dió para más. Pero la segunda sería una historia muy distinta. El Mallorca salió a por el partido, así que el Valladolid se agazapó atrás para conservar el resultado y esperar un contrataque para marcar el gol que sentenciara el partido.
Pero al Valladolid le cuesta mucho construir bien los contrataques. A veces una conducción de balón demasiado larga, otras una mala elección del pase, otras esperar a que llegue algún compañero… pero el caso es que el equipo contrario siempre termina recolocándose, y en muchas ocasiones robando la pelota y pillando desprevenido al Valladolid, que no finaliza la jugada y ataca con demasiados efectivos.
Así el equipo balear tuvo las ocasiones más claras en la segunda parte, pero se encontró con un Asenjo enorme -¡cómo lo necesitaba tras elpalo del Madrid!-. Primero paró un disparo desde dentro del área a Varela, que no suele fallar esas ocasiones, y después le sacó un mano a mano a Güiza, que pecó de egoísta ya que tenía a Borja Valero solo junto a él. En esta jugada la defensa del Valladolid demostró que no anda muy fina tirando el fuera de juego, porque se volvió a comer un pase elevado que dejó en ventaja a los dos delanteros bermellones.
El partido se abrió a partir de entonces, con acercamientos en las dos áreas. Aquí el Valladolid sufrió al linier, que no se cansó de pitar fueras de juego dudosos y no tan dudosos -que no lo eran-, cortando casi todos los ataques blanquivioletas.
Y en uno de estos ataques, Sisi centró y Scaloni impidió el remate de Llorente con un claro agarrón dentro del área que vió todo el estadio menos el árbitro y su linier ( el mismo que tenía el ojo de halcón para los fueras de juego). Ahí pudo estar la victoria para el Valladolid.
Pero el siguiente agarrón si que lo vió. Un ligero toque de Rubio en la espalda de Trejo, tan ligero que nadie protestó la falta porque nadie la vió hasta que el árbitro señaló el punto de penalty, le sirvió a Ibagaza para batir a Asenjo e igualar el marcador.
Y a partir de ahí el Valladolid intentó marcar el segundo, descuidando demasiado su retaguardia. Mendilíbar había dado entrada a Baraja por Sisi antes del gol mallorquín, así que introdujo dos nuevos cambios, los debutantes Aguirre y Manchev, y pasó a un sistema con tres defensas.
Los fichajes invernales dieron frescura al equipo. Aguirre forzó la expulsión de Nunes, que le derribó cuando se iba solo hacia la portería, y se le vió participativo aunque fallón en una de sus cualidades, el centro al área. Y Manchev dejó claro que se lo va a poner difícil a Ogbeche, ya que propició una ocasión de gol tras robar la pelota aunque la defensa del Mallorca despejó finalmente la pelota.
Sin embargo, la ocasión más clara la tendría de nuevo Güiza. En otro descuido del Valladolid se plantó ante Asenjo, que le volvió a ganar la partida y desvió su disparo a córner.
Así que visto lo que pudo pasar el punto conseguido es bueno, el Valladolid se aleja un poco más del descenso y recupera su juego y su moral. Ahora el próximo objetivo debe ser sumar el máximo de puntos en los siguentes cuatro partidos, los previos a la visita al Camp Nou, ante rivales directos por el descenso.
La semana pasada visitamos al Deportivo, que se encontraba en puestos de descenso y con problemas en el vestuario, y ya ha salido del descenso después de ganar al Betis el sábado.
El domingo tocaba jugar contra un Valencia en crisis, 9 partidos sin ganar y sólo dos goles marcados, con los números que había hecho Koeman desde su lelgada irían últimos. ¿Y qué pasó?
Para desgracia del Valladolid, lo de siempre que juega contra un equipo en este estado. Perdió y le insufló un poco de aire a un equipo que se había convertido en rival por el descenso, no por jugadores pero sí por equipo.
El Valladolid dominó toda la primera parte con el consentimiento del equipo ché. El Valencia se plantó en su campo a esperar que le atacaran, para salir con la velocidad de Villa, Mata y Joaquín.
EL Pucela tocaba y tocaba en su campo, al igual que la semana pasada ante el Depor, sin ninguna profundidad. De nuevo el centro del campo estuvo lento y espeso como para desarbolar la defensa contraria. Quizá Mendilíbar debería pensar en buscar alguna solución (llámese Borja) para dar mayor creatividad al juego.
Las bandas lo intentaban, pero no les salía. A Sisi se le vió motivado contra su equipo, pero con el paso del tiempo se fue diluyendo hasta que le cambiaron en la segunda parte por Kome. capdevila tampoco estuvo muy afortunado en sus intentos.
Así el Valladolid gozó de pocas ocasiones, y las que tuvo las paró Hildebrand, que eligió nuestro estadio para reivindicarse. Debió ser el efecto a la pregunta que hizo la directiva valenciana sobre Asenjo en la comida previa al encuentro.
En la segunda parte el Valencia salió con más ansias de victoria, así que se fue hacia arriba aunque sin excesivos alardes. El Valladolid seguía dominando la pelota, pero ahora era el Valencia el que aportaba las escasas jugadas con peligro.
En una de éstas Marchena se disfrazó de Laudrup y metió un pase perfecto hacia Mata por encima de la adelantada defensa blanquivioleta. El extremo la metió por el corto con toda la clase que atesora.
Si el partido ya estaba complicado para el Valladolid con este gol y su ineficacia atacante, más difícil se puso unos minutos después. Marcos se confió en un balón que era suyo y Arizmendi, que acaba de entrar al campo por Joaquín, se la robó. El disparo del delantero tropezó en García Calvo, con la mala suerte de que le volvió al valencianista, que esta vez pasó atrás para que Villa rematara a puerta vacia.
A partir de ahí fue un querer y no poder del Valladolid. Y el temporal que sufría el campo, con una lluvia torrencial y fuerte viento no ayudaba al equipo.
Así que segunda derrota consecutiva y ahora nos toca rendir visita al líder, invicto en el Bernabéu desde hace un año. Pero tenemos (¡debemos!) que fijarnos en el Almería y saber que no hay nada imposible. Como dice el conocido dicho futbolístico: las estadísticas están para romperlas.